Críticas
PAINT IT RED · #ELESLABÓNPODRIDO
CINEMASONOR El LADO B del cine - Publicado: 27/Jun/2016
Por: Mercedes Orden
El Eslabón Podrido es la historia de un pueblito –El Escondido– donde viven alrededor de treinta habitantes. Uno de ellos es Raulo (Luis Ziembrowski), leñador con un retraso mental, que va de casa en casa -gracias a un mapa hecho con dibujos al estilo Billiken– llevando madera en una carretilla. Junto a él viven Ercilia (Marilú Marini), su madre de a ratos consciente y de a ratos senil, y Roberta (Paula Brasca), su hermana. El lazo entre los tres es bastante endogámico y particular, aunque no hay nada que no lo sea en este lugar.
Los días parecen transcurrir todos más o menos iguales, con sus costumbres, su música, sus misas. En la comunidad cada uno tiene su característica original: el cura, el ferretero, la peluquera, la dueña del bar, los músicos, la pareja que pelea, la señora que se prostituye, su marido, el que tiene un fetiche con las ovejas, la pareja de viejitos, son algunos de los ejemplos de quienes viven en este sitio del cual ninguno de ellos podría escapar.
El rol de Roberta es el de prostituta del bar, donde ya se ha acostado con todos los escondidenses, excepto con uno. Su madre le prohíbe acercarse a él ya que le asegura que si lo hace, morirá. Pero el hombre no se conforma con un simple “mi mamá no me deja” e intenta que la joven ceda a eso, incluso cuando todo pueda desembocar en algo sangriento y fatal.



Hay que ser bastante guapo como para ir al cine a ver este largometraje, pero no hay dudas de que vale la pena intentarlo. La historia de la vida en este pueblo nos lleva de la risa al terror. Obliga a taparse los ojos de la impresión y un momento después, a reír a carcajadas, puesto que todo lo que ocurre parece ser excesivo y, a su vez, necesario para lo que la película es.
Valentín Javier Diment (La memoria del muerto) nos acerca una nueva oportunidad para ver excesos de movimientos de cámara bruscos y planos picados, que mantienen la atención constante del espectador. Luis Ziembrowski y Lola Berthet – vuelven a ser parte de este reparto, el cual cuenta con la trayectoria necesaria para transmitir, de un modo adecuado, las situaciones anómalas que se van desencadenando.
A partir de apelar a la locura y la violencia como temas, Diment hace de El Eslabón Podrido un ejemplo más de que en Argentina se puede hacer cine de terror de calidad, con una técnica que acompaña y no resta, y donde lo destacable es la originalidad que se le encuentra al propio punto de vista.
Posteado: 27/Jun/2016 - 9:17 pm